
Un cenote es un depósito natural de agua cerca de la superficie, aunque se encuentra bajo ella y se accede a través de pozos, cuevas, corredores, etc. Las aguadas se encuentran a cielo abierto, y son lagunas artificiales donde se acumula el agua de lluvia de las edificaciones y zonas urbanizadas colindantes.
Los mayas, conocedores de las matemáticas y capaces de ejecutar grandes obras de arquitectura e ingeniería hidráulica, idean un sistema para reconducir las aguas pluviales recogidas por cubiertas de edificios, plazas, calles y elevaciones del entorno. Utilizando la fuerza de la gravedad, el agua fluye a través de canalizaciones hasta las aguadas [Hacer click aquí o en la primera imágen para agrandar] situadas en los alrededores. Allí, grandes cantidades de agua se almacenan para el uso de toda la comunidad.
Se calcula que las 14 aguadas de la ciudad de Tikal, durante el período clásico (del 300 al 900 d.C.), tenían una capacidad de más de 150.000 m3.
También se construyeron cisternas subterráneas, llamadas chultunes que consistían de un pozo excavado en la tierra, una boca de entrada a ras de suelo y una superficie de captación de agua de lluvia, normalmente hecha de piedra, circular y ligeramente inclinada hacia el centro, donde se sitúa la boca del depósito. Esta superficie de captación solía tener varios metros de diámetro, en función del tamaño del depósito.
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