domingo, 27 de septiembre de 2009
Bibliografía y Sitios de Interés
Bibliografía:
Fuente, Beatrice de la (2001). De Mesoamérica a la Nueva España. Oviedo, España: Consejo de Comunidades Asturianas.
Kirchhoff, Paul (1943). "Mesoamérica. Sus Límites Geográficos, Composición Étnica y Caracteres Culturales". Acta Americana
Wolf, Eric Robert (1967). Pueblos y culturas de Mesoamérica. Biblioteca Era.
Sitios de Interés:
http://en.wikipedia.org/wiki/Mesoamerica/
http://www.angelfire.com/ca/humanorigins/
Conclusión

Sol del agua (Nahui Atl)
Lago de Texcoco (Tercera Parte)
Conquista de TenochtitlánLos españoles llegaron a Tenochtitlán en 1519. Procedentes del sureste del valle de México, una de las primeras poblaciones indígenas que vieron fue Iztapalapa. En aquel tiempo, la villa de Iztapalapa, era parte de los sistemas de poblaciones reales que servían al mismo tiempo como primera línea de defensa a la capital y como fuentes provisoras de mantenimientos y otros menesteres.
El lago de Texcoco, que los mesoamericanos habían aprendido a aprovechar tan bien, se convirtió en uno de los factores decisivos para la consumación de la conquista española. La ciudad de Tenochtitlán, rodeada como estaba por el agua, fue presa fácil del sitio y la interrupción de los sistemas de abasto de agua potable y alimentos provenientes de la ribera texcocana y más allá. Según cuentan las propias crónicas indígenas, recogidas algunos años después de la guerra en alfabeto latino, pero en lengua náhuatl, prácticamente todas las villas alrededor de los lagos se aliaron con los españoles.
Luego de que los invasores fueron expulsados de Tenochtitlán el 30 de junio de 1520, fueron recibidos por los pueblos del poniente del valle, quienes les ayudaron a llegar a Tlaxcala. Ahí pudieron reorganizarse para emprender el ataque final. Como parte de la estrategia, Hernán Cortés ordenó la construcción de doce bergantines, mismos que fueron armados en la playa de Texcoco, al oriente del lago del mismo nombre. Para hacerlos pasar a la laguna de México, los españoles derribaron el albarradón de Nezahualcóyotl.
El resultado de esta guerra, ya se sabe, fue el sometimiento del Estado mexica a la Corona de España. El saldo fueron miles de muertos, a causa de la hambruna, el propio enfrentamiento contra los españoles, y las epidemias causadas por microbios desconocidos en Mesoamérica. De esta suerte, la ciudad de Tenochtitlán se convirtió en un foco infeccioso que no permitía el establecimiento del gobierno colonial en la isla. Por ello, Cortés se estableció en Coyoacán, mientras que los indígenas se encargaban de la limpieza de la capital Tenochca.
Video: Fundación de Tenochtitlán
Documental de la BBC acerca de la fundación de Tenochtitlán, en inglés.
Lago de Texcoco (Segunda Parte)
Albarradón de Nezahualcóyotl
El albarradón de Nezahualcóyotl lleva ese nombre en honor del tlatoani texcocano Nezahualcóyotl. Fue él quien ideó la construcción de un dique que sirviera para controlar el nivel de las aguas del lago de Texcoco. Éste fue construido con miles de horas-hombre, proporcionadas por los habitantes de los pueblos sometidos por la Triple Alianza. La obra se realizó durante el gobierno del tlatoani tenochca Itzcóatl, entre 1440 y 1503.
El dique fue construido entre Atzacoalco, en el norte del lago, e Iztapalapa, al sur. Dividía la laguna en dos partes. Al oriente, quedaban las aguas salobres de Texcoco, y al poniente, el vaso se llenó con aguas dulces (prácticamente potables) provenientes de los lagos de Xochimilco y Chalco. La división fue posible en la medida que los lagos de Xochimilco y Chalco se encuentran a una mayor altitud que el vaso oriental de Texcoco. El dique poseía exclusas que permitían vaciar la laguna de México cuando el nivel de las aguas fuera peligroso.
Esta construcción permitió el florecimiento de la agricultura chinampera de Tenochtitlán, y también de pequeños poblados de las riberas o de los islotes de la laguna, como Iztapalapa, Iztacalco y todos aquellos localizados entre la capital mexica y la ribera norte del cerro de la Estrella.
Sistema de calzadas
La ciudad de Tenochtitlan estaba situada en la mitad de un inmenso lago. Esto facilitaba el transporte acuático y la defensa militar de la ciudad, pero también complicaba la comunicación terrestre con el resto de la cuenca. Por ello, los mexicas idearon la construcción de tres calzadas que unían la isla con las riberas del lago. Hacia el norte partía la calzada de Tepeacaca (o del Tepeyac, que actualmente corresponde a la calzada de Guadalupe de la ciudad de México). La calzada de Tlacopan (actualmente calzada México--Tacuba) unía a Tenochtitlán con Tlacopan, uno de los estados confederados de la Triple Alianza. La más larga de este sistema de calzadas era la de Iztapalapa (actualmente calzada de Tlalpan y avenida San Antonio Abad), que con rumbo hacia el sur llegaba hasta un islote llamado Xóloc, donde se bifurcaba. Un brazo se dirigía a Coyoacán y el otro a Mexicaltzingo, en territorio del señorío de Iztapalapa.
Las calzadas también tenían compuertas, y comprendían numerosos puentes levadizos que podían aislar a la ciudad de Tenochtitlan en caso de un enfrentamiento militar. Además, la calzada de Tlacopan y el ramal de Coyoacán estaban asociados a pequeños acueductos que proveían de agua potable a Tenochtitlán.
sábado, 26 de septiembre de 2009
Chinampas

Una chinampa era construida en los bajos del vaso lacustre. Se clavaban varias estacas de ahuejote que sujetaban un petate de tule, sobre el que se depositaba cieno del fondo de la laguna hasta que sobre el petate y entre las estacas quedara un montículo de tierra. Con el tiempo, las estacas producen retoños y raíces que ayudan a consolidar el suelo cultivable, de modo que se forma una isla artificial. La chinampa permitía una mayor eficiencia en la agricultura en comparación con otros sistemas de irrigación. Mientras en tierra firme se obtenían hasta dos cosechas al año, en la chinampería se obtenían (y se obtienen donde se continúan cultivando) varias más.
Tenochtitlan fue construida casi enteramente sobre chinampas. Su construcción alrededor del islote de México amplió la extensión de tierra disponible en medio del lago de Texcoco en diez veces. Pero la capital mexica era víctima de las crecidas periódicas del lago de Texcoco, además de que las aguas que la rodeaban eran poco benéficas para la agricultura. El asunto se resolvió por medio de la construcción de un dique.
La Petición de Lluvia

Desde finales de abril hasta mediados de mayo en la Mixteca de la Costa se realizan una serie de rituales sumamente importantes relacionados con los ciclos vitales para la colectividad costeña.
La importancia de tales eventos radica en que están mostrando la reiteración de tradiciones en la que se refleja parte importante de nuestra riqueza de visiones del mundo y en particular a aquellas referidas con la relación entre el hombre individuo-sociedad y la naturaleza.
La petición de lluvia se hace cada año al final de la estación seca, en abril o mayo.
Se realiza tres veces, necesariamente en sábado para amanecer domingo y entre las 4 y 5 de la mañana.
En la petición de lluvia se lleva a cabo una procesión.
Se dirige la procesión a la orilla del Océano. El mar es para los huaves un lugar sagrado, “la mar es sagrada; quien entra a la mar entra en sagrado como si fuera a la iglesia”, se le ofrendan flores y velas; sólo se entra en el con fines de subsistencia, ya sea pescar (el pescador debe pedir permiso para entrar en él) u obtener caracol (lo que hacen las mujeres para usarlo como colorante).
Anteriormente se hacía algún tipo de sacrificio, que al parecer se identifica con llevar dinero propio y no de la comunidad.
En la ofrenda están incienso, cohetes, dinero, velas y flores, estas dos últimas se dejan en la arena, el resto se queman en el mar.
Para llegar de San Mateo al Océano, se cruzan lagunas y canales, y se pasan en canoa o en hombros de los Mongot, ya que se tiene prohibido tocar el agua.
Se quema la ofrenda sobre una garita de petate, para después hacer su petición.
Se pide lluvia y bienestar, pero la lluvia no es para hacerse de buenas cosechas sino para que se llenen las lagunas y haya camarón y peces. Su petición incluye la presencia de factores involucrados con la lluvia, como son los monteok (rayos) o “santos rayos” y las mümncharrek (viento del sureste). Se evita mirar al norte para evitar los vientos que de esa dirección vienen, se les da la espalda, se les hace “un desprecio”.
También se piden sostenimientos para el sistema: agua para las plantas y animales, pastos para el ganado, insectos para las aves, salud para la gente. También piden “perdón” por sus faltas.
Se debe llegar “puro”, no tener más de una mujer, ir sin malos pensamientos y sin prisas, pedir perdón por sus faltas; sino se cumplen estos requisitos, el mar no escuchará.
Cuando se termine la petición no tomarán alcohol ni tocaran a su mujer por algún tiempo. Por eso esto lo hacen generalmente los ancianos, porque piden por todo el pueblo, y sólo al mar se le hace sacrificio, ya que son pescadores.
viernes, 25 de septiembre de 2009
Lago de Texcoco
Las riberas del lago de Texcoco han sido ocupadas por lo menos desde hace unos 25 mil años. Los primeros habitantes de la ribera y los islotes se dedicaban a la cacería, recolección y pesca.Luego de la consolidación de las sociedades agrícolas mesoamericanas, las riberas del lago de Texcoco se convirtieron en uno de los principales focos de desarrollo en el proceso civilizatorio de Mesoamérica.
Durante el horizonte preclásico (3000 a. C.--150 d. C.), el noroeste del lago fue el asiento de numerosos pueblos que recibieron influencia de las tradiciones cerámicas del occidente mesoamericano. Entre estos primeros establecimientos se encuentran Tlatilco, Zacatenco y El Arbolillo, que pertenecen al actual estado de México. Se ha propuesto como hipótesis que estos pueblos habrían pertenecido a la familia lingüística otomangueana, que por aquel tiempo debió ocupar extensas zonas del centro y sur de México. Por otro lado, en el oriente del lago, Chimalhuacán y Tlapacoya seguían siendo centros de población importantes, dedicados al cultivo del maíz.
A partir del siglo II dC, la población de la cuenca comenzó a concentrarse en uno de los valles asociados al lago de Texcoco, para formar la que sería una de las más importantes metrópolis de Mesoamérica. Estamos hablando de Teotihuacán, ubicada al noreste del lago, dedicada a la agricultura y al comercio interregional.
Teotihuacán fue una ciudad habitada por personas de distintos orígenes étnicos, y fue el corazón de la política, la economía y la cultura mesoamericana desde el siglo II hasta el siglo VIII, en que comenzó su proceso de decadencia.
Con la recesión teotihuacana, la cuenca del lago de Texcoco fue uno de los destinos principales de los grupos migrantes provenientes del norte de Mesoamérica. Algunos de estos pueblos habían abandonado sus lugares de origen debido a la catástrofe ecológica que puso fin a la cultura agrícola en el semi-desierto del norte de Mesoamérica. Otros eran grupos nómadas de frontera que aprovecharon la situación de caos político dominante en el área nuclear mesoamericana. Además, algunos pobladores de Teotihuacán se refugiaron en antiguas poblaciones ribereñas del lago, como Azcapotzalco, Culhuacán, Chimalhuacán y Portezuelo.
Venidos del norte eran los chichimecas, pueblos de filiación náhuatl, que al mezclarse con la población originaria, dieron lugar a la cultura tolteca en el siglo IX. Su hegemonía no duraría más allá del siglo XI; cuando nuevos pueblos nahuas se establecieron en las orillas del lago de Texcoco. Ejemplo de ello es Tenayuca, una población en el noroeste del lago habitada por chichimecas. Los últimos en llegar fueron los mexica, que luego de merodear por la ribera de los lagos de Xaltocan, Texcoco y Xochimilco, finalmente se establecieron en el islote de México, donde fundaron Tenochtitlán, la capital del Estado militar más extenso que conoció Mesoamérica.
Cuevas y Cenotes
Cuevas como fuentes de agua. La cueva en el mundo mesoamericano también es el lugar donde residen las deidades del agua, donde se puede propiciar la lluvia y donde es posible obtener agua. Entre las ceremonias realizadas en cuevas y que son herencia de la época prehispánica en la región maya, se pueden destacar las de petición de agua el día 3 de mayo, día de la Cruz Sagrada asociada con la lluvia, como la registrada en la cueva de Chamula en territorio tzeltal. Una situación similar se presenta en Milpalta y Xochimilco, en el Distrito Federal, en cuyas cuevas, se dice, viven los tlaloques o “enanos que hacen llover”. De las cuevas, dicen habitantes zoques de Copainalá, Chiapas, nace “la serpiente de agua” y salen las nubes. Esa misma relación entre las cuevas y al agua, se encuentra en las cajas de piedra ofrendadas por los mexicas a Tláloc en el Templo Mayor de Tenochtitlan, en las que las cajas simbolizan a la cueva como contenedor de agua.
En la península de Yucatán, dadas las características hidrogeológicas del área y la presencia de cenotes y otras oquedades naturales con agua en su interior, los mayas consideraban a las cuevas como depósitos de ese líquido, no sólo para abastecer a las comunidades, sino también de donde obtener agua virgen o zuhuy ha (“agua sagrada”) destinada a los rituales propiciatorios de la lluvia. Este tipo de agua se obtenía por goteo en lugar de difícil acceso y debía ser recuperada exclusivamente por hombres.
Cuevas como lugares de culto a los dioses
Las cuevas también son mencionadas como recintos donde se adoraba a ciertas deidades. Thompson, citando a Bartolome de Las Casas, propone que las cuevas con acceso difícil estaban relacionadas con una función ceremonial: “En muchos lugares ellos acostumbraban a tener sus ídolos en lugares de difícil acceso, en cuevas oscuras y escondidas. Esto era por varios razones. Por un lado, para concederles una mayor reverencia, porque creían que si estaban donde pudieran ser vistos frecuentemente, sería una muestra de falta de respeto hacia ellos, y también, por otro lado, para protegerlos de ser robados por vecinos o por ciudades enemigas” ( Las Casas 1909).
jueves, 24 de septiembre de 2009
Videos de Interés
Reportaje Televisa, estatua de Tlaloc.
Entrevista a Samael Aun Weor, director de la
asociación de estudios antropológicos y culturales.
Cenotes

Un cenote es un depósito natural de agua cerca de la superficie, aunque se encuentra bajo ella y se accede a través de pozos, cuevas, corredores, etc. Las aguadas se encuentran a cielo abierto, y son lagunas artificiales donde se acumula el agua de lluvia de las edificaciones y zonas urbanizadas colindantes.
Los mayas, conocedores de las matemáticas y capaces de ejecutar grandes obras de arquitectura e ingeniería hidráulica, idean un sistema para reconducir las aguas pluviales recogidas por cubiertas de edificios, plazas, calles y elevaciones del entorno. Utilizando la fuerza de la gravedad, el agua fluye a través de canalizaciones hasta las aguadas [Hacer click aquí o en la primera imágen para agrandar] situadas en los alrededores. Allí, grandes cantidades de agua se almacenan para el uso de toda la comunidad.
Se calcula que las 14 aguadas de la ciudad de Tikal, durante el período clásico (del 300 al 900 d.C.), tenían una capacidad de más de 150.000 m3.
También se construyeron cisternas subterráneas, llamadas chultunes que consistían de un pozo excavado en la tierra, una boca de entrada a ras de suelo y una superficie de captación de agua de lluvia, normalmente hecha de piedra, circular y ligeramente inclinada hacia el centro, donde se sitúa la boca del depósito. Esta superficie de captación solía tener varios metros de diámetro, en función del tamaño del depósito.
miércoles, 23 de septiembre de 2009
Aprovechamiento de aguas pluviales
La civilización maya se expande desde el 1600 a.C. por la zona geográfica que comprende la Península de Yucatán y los estados de Quintana Roo, Tabasco y Chiapas en México, Guatemala, Belice, Honduras y una parte de El Salvador y Nicaragua.Mientras que la zona sur y centro de ese territorio está recorrida por múltiples ríos y tiene mucha superficie de selva húmeda, la mitad norte de la Península de Yucatán es una extensa planicie, sin ríos y sin apenas agua superficial, carencia que se acrecienta a medida que se avanza en dirección norte.
Las comunidades mayas que habitan la región, intentan suplir esta falta de agua superficial con el agua que aflora en los cenotes mediante aguadas y chultunes, con los cuales recogen la valiosa agua de lluvia.
Tras la temporada seca, la pluviosidad de la zona es de aprox. 1100 mm/m2 en la temporada húmeda, un gran volumen del que dependerá la supervivencia de seres humanos, animales y cultivos el resto del año.
Galería: Dioses de la lluvia y del agua
viernes, 18 de septiembre de 2009
El dios de la lluvia
En Teotihuacán aparece por primera vez Tláloc, el dios de la lluvia y la fertilidad, que corresponde a la denotación del dios Chaac para los mayas y del dios zapoteco Cocijo, entre otros.
En el periodo Clásico, el dios de la lluvia fue la principal deidad del culto oficial en Teotihuacán, junto con Quetzalcóatl, símbolo de la sabiduría náhuatl y maya. Ambos dioses eran adorados haciendo uso de mitos que intentaban explicar los comienzos del mundo y la naturaleza de la conducta de los hombres. El agua es entonces un significado simbólico que explica el origen de la vida.
Tláloc, cuyo significado es Licor de la Tierra, fue una de las divinidades más veneradas en toda Mesoamérica. Su culto se extendió por gran parte del territorio centroamericano.
Estaba encargado de enviar el agua a la comunidad a través de sus ayudantes, los Tlaloques, que desde el interior de los cerros enviaban las cuatro clases de lluvias. Ellos también recibían súplicas y en su honor se realizaban ceremonias y rituales. Su papel consistía en favorecer la venida de las aguas de lluvia.
jueves, 17 de septiembre de 2009
El Agua y la agricultura
El agua representa el elemento primordial de toda la vida del planeta ya que en ésta recae la estructura y funcionalidad de las células. De los seis elementos químicos que las componen (carbono, hidrógeno, oxígeno, fósforo y azufre), el 70% de su peso lo constituye el agua. Este elemento personifica la vitalidad del mundo. Los seres humanos entendemos el agua como parte de la “naturaleza”.
Desde el periodo Neolítico, que marca el inicio de la sedentarización y del desarrollo civilizatorio, el hombre crea una serie de ideas acerca de los fenómenos naturales, en la búsqueda por explicar su origen y su entorno, y el agua no es una excepción, pues no existe una cultura que no dependa de éste recurso vital, a causa del vínculo que las sociedades guardaron con la agricultura.
En México, desde el periodo Protoneolítico (5000 al 2500 a.C.) se comenzó a practicar el cultivo del maíz, aún sin haberse establecido el sedentarismo agrícola, que surge hasta el periodo Preclásico Temprano (2500 a.C.-1200 a.C.) con el cultivo de temporal. A partir de entonces nacen las raíces culturales de lo que después constituirá el área de la civilización mesoamericana, en diferentes regiones de México.
Mesoamérica tuvo como una de sus principales bases la agricultura y, por ello, desde su pasado más remoto valoró la importancia del agua, creando a través de ella su visión más profunda de la vida. El término náhuatl para pueblo o comunidad era atepetl, que significa “cerro de agua”, de la raíz atl, “agua”, y tepetl, “cerro”; esto indica no sólo la cercanía geográfica que las culturas mantuvieron con el Agua, sino su visión simbólica originada por los antiguos habitantes de Teotihuacán.
La mayor parte del pensamiento mesoamericano se ha reconstruido gracias a los restos arqueológicos, porque existe una gran ausencia de fuentes escritas, pero podemos saber que en Teotihuacán existen representaciones de dioses que simbolizan distintas fuerzas naturales como el agua, el viento, el fuego y la tierra. Es cierto que estos cuatro elementos han cobrado un significado importante en diferentes culturas del mundo, pero el agua siempre se ha visto como el más esencial para la vida.
Introducción
En este blog, comentaremos acerca del culto y la importancia del agua en Mesoamérica.
Nos parece fascinante el hecho de que la mayoría de las culturas mesoamericanas tuvieran su propia versión de un dios del agua, y como Mesoamérica desde su pasado más remoto valoró la importancia de ésta, creando a través de ella su visión más profunda de la vida.
Esperamos averiguar más acerca de las deidades representantes del agua, y el por qué era tan importante ésta en las culturas Mesoamericanas
A partir de hoy, actualizaremos éste blog con información, y medios acerca del culto al agua en Mesoamérica.





